martes, 21 de enero de 2014

Y di cómo...


Los nombres, las etiquetas, son estupideces necesarias en el mundo en el que vivimos.
¿Cómo explicar sentimientos con palabras?
¿Cómo contar lo bien que se está en una bañera de agua caliente usando hielos?
¿Cómo deslizar el hecho de que los hechos se nos echan encima?
¿Cómo decir que no es lo mismo ocho que ochenta contigo?
¿Cómo sacar del diccionario todo lo que necesito expresar?
¿Cómo quedarme de brazos cruzados sin encontrar un cruce que me satisfaga?
¿Cómo no buscar mas colores en un cielo que solo debería ser azul?
¿Cómo dejar de pensar que lo mas maravilloso es lo que no sirve para nada?
¿Cómo contar que toda flor quiere ser fruta?
¿Cómo justificar el haberte encontrado en el momento perfecto?
¿Cómo gritar que quiero que querer sea un deber?
¿Cómo desmentir que has aumentado mis números rojos con tu ropa interior?
¿Cómo vivir en Jauja sin haber creído nunca en ella?
¿Cómo relatar que cada vez que pongo la mano en el fuego acabo desnudándote?
La impotencia de las limitaciones del lenguaje hace que demostrarlo
sea la manera del cómo, y motivo del por qué.


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